El director ejecutivo de la Asociación Braford Argentina analizó el gran presente de la ganadería, el rol clave de la genética y la necesidad de invertir con una mirada de largo plazo para consolidar el crecimiento del sector.
En diálogo con Frecuencia Agropecuaria, Diego Rodríguez, director ejecutivo de la Asociación Braford Argentina, trazó un panorama optimista sobre la actualidad de la ganadería argentina, destacando no solo el buen momento que atraviesa el sector, sino también el potencial que se abre hacia adelante si se sostienen las condiciones y se profundiza el trabajo en productividad.
Rodríguez remarcó que hoy se vive un contexto que vuelve a poner a la ganadería en un lugar competitivo dentro del sistema productivo. La recomposición de precios registrada en el último tiempo generó un renovado interés por parte de los productores, impulsando inversiones y posicionando nuevamente a la actividad en igualdad de condiciones frente a la agricultura en muchos planteos.
En ese escenario, la raza Braford continúa consolidando su crecimiento, con una fuerte presencia tanto en la pista como en los sistemas productivos y en los canales comerciales. Uno de los reflejos más claros de ese avance es la adopción de herramientas como Braford Suma, que permite validar la calidad genética de los rodeos y agregar valor a la producción. En los remates televisados, esta herramienta viene mostrando un crecimiento sostenido, con una participación cada vez mayor de lotes identificados, lo que evidencia la confianza del productor en este tipo de desarrollos.
“El productor siempre ha pensado en el futuro, siempre apostó, incluso en los momentos más difíciles”, sostuvo Rodríguez, y subrayó que el escenario actual representa una oportunidad que el sector debe capitalizar. En esa línea, insistió en la necesidad de aprovechar este contexto para mejorar los índices productivos, recomponer el stock ganadero y aumentar los kilos de carne producidos, pilares fundamentales para sostener la rentabilidad a largo plazo.
No obstante, también advirtió que el crecimiento de la ganadería es un proceso que requiere tiempo y planificación. La recomposición del rodeo implica decisiones como la retención de vientres, la mejora en los índices de preñez y un ciclo productivo que, en el caso de un novillo pesado, demanda no menos de cuatro años hasta llegar a faena. Este proceso, explicó, forma parte de un reordenamiento necesario tras años de dificultades y estancamiento, y suele venir acompañado de tensiones en la oferta, especialmente en las primeras etapas.
A pesar de ello, Rodríguez se mostró confiado en el futuro del sector y en la capacidad de la ganadería argentina para crecer de manera sostenida. En ese camino, destacó el rol central de la tecnología y la genética como herramientas clave para mejorar la eficiencia productiva y responder a las demandas del mercado.
“El camino es claro: más productividad, más eficiencia y mejor uso de todas las herramientas disponibles”, afirmó. Y en ese sentido, remarcó que la genética Braford se posiciona como uno de los pilares para acompañar ese crecimiento, aportando adaptabilidad, rendimiento y previsibilidad en los sistemas productivos.
Finalmente, dejó un mensaje directo al productor, apelando a la experiencia histórica del sector y a la necesidad de sostener esa lógica de trabajo: invertir, ser eficientes y aprovechar las herramientas disponibles. “La ganadería, además de ser una pasión, es un muy buen negocio”, concluyó.

