Según el equipo de Análisis de Mercados de fyo, las lluvias de las últimas semanas marcaron un punto de inflexión para la soja de primera y el maíz temprano, estabilizando lotes que atravesaban su período crítico bajo estrés. Sin embargo, la soja de segunda y el maíz tardío continúan bajo alta dependencia climática y con riesgo de pérdidas adicionales si no se concretan nuevos pulsos de agua y ante la posibilidad de heladas tempranas.

La actual campaña agrícola atraviesa un punto de inflexión determinante para los rendimientos finales. Tras un mes de enero donde las lluvias se concentraron mayoritariamente en el norte del área agrícola, los cultivos gruesos debieron transitar parte de su periodo crítico bajo un escenario de creciente estrés hídrico. Sin embargo, el inicio de febrero presentó un panorama distinto debido al registro de abundantes precipitaciones durante los últimos quince días, principalmente sobre el centro del país. Estos milímetros resultaron vitales para estabilizar la condición de los cuadros y han permitido una recuperación significativa en las perspectivas
hídricas para la definición de granos.

A pesar de esta mejora general, se observan zonas específicas donde la llegada del agua no fue suficiente para revertir la merma en los rendimientos. Según lo relevado entre los clientes de fyo, el sur de Córdoba presentaría una caída del 15% respecto al promedio zonal, pudiendo finalizar con un rinde de 26qq/ha. En el centro y norte de dicha provincia, la producción se ubicaría un 3% por debajo del promedio histórico, alcanzando los 28,6qq/ha. Por último, las estimaciones para Entre Ríos proyectan una baja cercana al 10%, con rendimientos que rondarían los 21qq/ha.

El escenario para los plantíos de segunda presenta matices de mayor urgencia. En la zona núcleo y el sur de Buenos Aires, el cultivo continúa severamente afectado y requiere de inminentes nuevos pulsos de agua para salvar el potencial de rinde en lotes que hoy se
encuentran deteriorados. De no recibirse lluvias en los próximos días, la pérdida de producción podría ser irreversible. Esta situación es particularmente crítica en el sudeste de Buenos Aires; en la región de Necochea, el sector enfrenta una de las sequías más agudas de los últimos 40 años. En lo que respecta a las proyecciones nacionales de producción, fyo estima un volumen total de 47,7 millones de toneladas para la soja. Esta cifra se mantiene por debajo de las previsiones de las principales bolsas debido a la persistente incertidumbre sobre la calidad y el rinde final de los cuadros de segunda.


El panorama para el maíz temprano guarda similitudes con la oleaginosa. Regionalmente, el impacto del déficit hídrico previo se consolida con recortes del 20% en el sur de Córdoba, donde los rindes promedio se sitúan en torno a los 65qq/ha. En Entre Ríos, una merma del 9% deja rendimientos proyectados cercanos a los 75qq/ha. No obstante, en el centro y norte de Santa Fe, las labores de cosecha han comenzado con resultados alentadores que promedian los 80/ 85qq/ha, lo que permite situar la proyección nacional para el segmento temprano en 23 millones de toneladas.

Para el maíz tardío, al igual que sucede con la soja de segunda, el resultado final de la campaña dependerá de la concreción de los nuevos frentes de tormenta pronosticados para inicios de marzo. Estos eventos climáticos serán la clave definitiva para consolidar los números en las zonas que aún presentan perfiles hídricos ajustados. Adicionalmente, el mercado mantiene una atención estricta sobre el riesgo de heladas tempranas durante el mes de marzo, fenómeno que podría generar daños significativos en los cultivos tardíos que aún no han completado su ciclo biológico. Bajo estas variables, el escenario proyectado para la producción total del cereal es de 57 millones de toneladas, cifra traccionada fundamentalmente por los 33 millones de toneladas que se esperan obtener del maíz tardío.

Fuente: www.fyo.com