Alfredo Pereyra , presidente de la Federación Nacional de Productores de Papa advirtió que el sector viene de una campaña “muy, muy mala” y que el 2026 se perfila con menor oferta, pero con los mismos problemas estructurales

El sector papero argentino intenta dejar atrás uno de los peores años de su historia reciente. Tras una campaña 2025 marcada por la sobreproducción, el derrumbe de precios y pérdidas generalizadas, los productores llegan a la nueva temporada con menor volumen, pero con incertidumbre creciente por los costos y el contexto económico.
En ese escenario, la Fiesta Nacional de la Papa en Nicanor Otamendi volvió a convertirse en punto de encuentro para analizar el presente y proyectar el futuro de una actividad clave en el sudeste bonaerense.
Durante el encuentro con la prensa Pereyra, resaltó y agradeció la presencia de Lucas Magnano , presidente de Coninagro , entidad de la cual forma parte la Federación , remarcando el permanente acompañamiento e involucramiento de la Confederación en la problemática de los productores.
También acompañaron al presidente de la Federación José Linares y Mario Raiteri, vicepresidentes de la entidad y este último también secretario de Coninagro
Consultado sobre la última campaña fue contundente al describir lo ocurrido. “Venimos de un año muy malo, muy, muy malo que fue el pasado, donde sobró mucha papa, donde no se consumió lo que se tenía que consumir y se tiró mucha”, afirmó.
La frase sintetiza lo que vivió el sector durante 2025: una combinación de sobreoferta y caída del consumo que dejó al mercado saturado, con precios que no cubrieron los costos y situaciones extremas en las que muchos productores optaron por no cosechar.
Ese escenario, sin embargo, comienza a mostrar un cambio en la actual campaña, aunque lejos de significar una recuperación plena.
“Este año es un año que vamos a tener menos producción. Las papas tempranas dan poco rendimiento, las de época no están buenas, no se pudieron sembrar y las otras no están buenas. No vamos a tener la misma cosecha”, explicó Pereyra.
La menor oferta podría generar una recomposición de precios, pero el problema central sigue estando en la estructura del negocio. El productor continúa enfrentando costos elevados, muchos de ellos dolarizados, en un contexto donde la comercialización se realiza en pesos.
Uno de los puntos más sensibles hoy es el aumento de insumos clave para la producción.
“Eso es un problema, porque ya aumentaron los costos de los fertilizantes, no tienen precio ahora. Y el problema del combustible que también ya aumentó y que lo va a seguir haciendo si continúa la guerra ”, advirtió.
La referencia al contexto internacional no es menor. El conflicto en Medio Oriente y su impacto en el precio del petróleo repercute directamente en la estructura de costos del agro, afectando tanto al combustible como a los fertilizantes.
“Tenemos que invertir en dólares y cobramos en pesos, entonces eso también es un problema”, resumió.
A esta ecuación compleja se suma un cambio estructural en el mercado global. Países como China, que antes eran grandes importadores, hoy producen y exportan papa, generando mayor competencia y presión sobre los precios internacionales.
En paralelo, la actividad muestra un alto nivel de incorporación tecnológica, lo que refuerza la necesidad de lograr precios que permitan sostener las inversiones.
“Realmente somos tope de gama en cuanto a tecnología. Estamos a nivel mundial. Hemos adoptado ahora el dron como una de las últimas adquisiciones, los riegos son ya de última tecnología también. Hemos incorporado todo lo que tenemos que incorporar. Falta precio nada más de papa para poder pagar todo eso”, sostuvo Pereyra.
En este contexto, uno de los anuncios más relevantes que surgirá de Otamendi tiene que ver con la generación de información estratégica para el sector.
“Mañana vamos a tener la presencia del INTA donde nos van a pasar la imagen satelital con las hectáreas que tenemos sembradas en la zona, para comparar con lo del año pasado”, explicó.
Y agregó: “Vamos a firmar con el Instituto un acuerdo marco para relevar con imagen satelital en todo el país la producción de papa, para tener una referencia exacta de lo que sembramos”.
La iniciativa apunta a uno de los déficits históricos del sector: la falta de datos precisos sobre superficie y producción, lo que dificulta la planificación y contribuye a los ciclos de sobreoferta y crisis de precios.
Mientras tanto, la Fiesta de la Papa avanza con una fuerte convocatoria y actividades durante toda la semana, combinando lo productivo con lo cultural.
“Arrancó con buena afluencia de público, realmente lindo, muy lindo puesto todo. Hay shows durante todos los días”, destacó Pereyra, quien también invitó al encuentro de productores donde se debatirán los principales desafíos de la actividad.
Con menos producción proyectada, pero con costos en alza y mercados aún inestables, el sector papero enfrenta un nuevo ciclo con una expectativa moderada: que el ajuste de oferta permita recomponer precios y evitar repetir el duro escenario del año pasado.
El desafío, sin embargo, sigue siendo estructural: lograr equilibrio entre producción, mercado y costos en un contexto cada vez más exigente para el productor argentino.


