En la Chacra Experimental de Gorina, productores, emprendedores y miles de visitantes celebraron una nueva edición de la Fiesta del Tomate Platense. El ministro de Desarrollo Agrario bonaerense puso en valor la producción local, la identidad regional y el rol del Estado para acompañar a las economías regionales.

La ciudad de La Plata volvió a vestirse de fiesta con la edición número 21 de la Fiesta del Tomate Platense, un evento que ya es tradición y que año tras año reafirma la identidad productiva del cordón hortícola platense. La celebración se realizó en la Chacra Experimental de Gorina, con un gran marco de público, fuerte presencia de productores locales y una mística que distingue a este tomate emblemático de la región.

En ese contexto, el ministro de Desarrollo Agrario de la provincia de Buenos Aires, Javier Rodríguez, participó del evento y dialogó con Frecuencia Agropecuaria, destacando la importancia cultural, productiva y económica del tomate platense.

“La vigésima primera edición de la Fiesta del Tomate Platense marca una trayectoria de recuperación y crecimiento de un tomate de características tradicionales. Es una revalorización de la cultura y del trabajo platense”, afirmó el ministro.

Rodríguez remarcó el trabajo conjunto que hace posible el evento, articulando al Estado provincial con productores, la Universidad y el Municipio, y celebró el crecimiento de la fiesta: más puestos de productores, más emprendedores y una convocatoria masiva de público.

Identidad, historia y patrimonio productivo

El tomate platense es mucho más que un producto hortícola. Es parte de la historia de la ciudad, ligado a los inmigrantes que trajeron las semillas originales y conservaron sus características a lo largo del tiempo: sabor, calidad y propiedades que hoy lo diferencian del tomate producido a escala industrial.

“La ciudad de La Plata fue pensada desde sus orígenes con un cordón hortícola. El tomate fue una de las primeras producciones. Es rescatar la cultura de nuestros antepasados”, señaló Rodríguez.

En ese sentido, destacó un hito clave para la producción: en 2023, nueve poblaciones de tomate platense fueron registradas como tomates criollos, lo que permite a los productores conservar, multiplicar y utilizar sus propias semillas, fortaleciendo la soberanía productiva y el patrimonio genético local.

Importaciones y defensa de la producción local

Durante la entrevista, el ministro también se refirió a una problemática que preocupa al sector: el fuerte ingreso de tomate importado.

“El año pasado fue récord de importaciones, con más de 55 millones de kilos. En algunos momentos hubo saldo negativo y hoy está entrando mucho tomate en fresco, no solo para industria, lo que se empieza a convertir en un problema cada vez más grave para la producción local”, advirtió.

En ese marco, Rodríguez subrayó que la Fiesta del Tomate Platense no solo celebra un producto, sino que pone en valor el trabajo cotidiano de productores y productoras del cordón norte, visibilizando la importancia de las economías regionales.

Diversidad productiva y rol del Estado

Consultado sobre la agenda del Ministerio, Rodríguez remarcó el acompañamiento permanente a las distintas producciones bonaerenses, más allá de su escala.

“Durante mucho tiempo se pensó a la provincia solo como soja, trigo y ganadería. Son producciones fundamentales, pero Buenos Aires tiene una enorme diversidad productiva y detrás de cada una hay productores y productoras”, expresó.

Desde el Ministerio de Desarrollo Agrario se vienen impulsando ensayos productivos junto al INTA, el CONICET y universidades, explorando nuevas alternativas como la vitivinicultura en Villarino, olivos en Coronel Dorrego, kiwis, arándanos y otros cultivos con alto potencial.

“La ciencia, la tecnología y la innovación son claves para ensayar variedades, prácticas y cultivos que luego el productor pueda adoptar con resultados convenientes”, concluyó.

La Fiesta del Tomate Platense volvió a demostrar que la producción local, la identidad territorial y el trabajo articulado entre productores y Estado son pilares fundamentales para el desarrollo de las economías regionales bonaerenses.