En el marco de la 21ª Fiesta del Tomate Platense, el decano de la Facultad de Ciencias Agrarias y Forestales de la UNLP analizó la situación de la universidad pública, la formación de ingenieros agrónomos y fue crítico con las políticas del gobierno nacional.
La edición número 21 de la Fiesta del Tomate Platense volvió a reunir producción, identidad y conocimiento en la Chacra Experimental de Gorina. Allí estuvo presente, una vez más, la Facultad de Ciencias Agrarias y Forestales de la Universidad Nacional de La Plata, una institución históricamente ligada al desarrollo del cordón hortícola platense y al acompañamiento de los productores.
En diálogo con Frecuencia Agropecuaria, el decano Ricardo Andreau destacó el origen de la fiesta y el rol que tuvo la Facultad en su nacimiento.
“Para nosotros es un orgullo. Estas fiestas tuvieron su origen en nuestra estación experimental hace más de 20 años y fueron creciendo tanto que hoy se realizan en Gorina, con un volumen enorme de público y productores”, señaló.
Un contexto universitario complejo
Andrau fue claro al describir el difícil momento que atraviesa la universidad pública y, en particular, las facultades vinculadas al sector agropecuario.
“Estamos atravesando períodos complejos, todo cuesta arriba. Hay que ponerle mucha energía y salir a buscar recursos en un contexto muy difícil”, afirmó.
En ese sentido, advirtió sobre la situación salarial y sus consecuencias directas en el sistema universitario:
“Hoy el 80% de los docentes está por debajo de la línea de pobreza. Los docentes se van, los no docentes se van y a los estudiantes cada vez les cuesta más llegar a la universidad”.
Según explicó, si bien la Facultad de Ciencias Agrarias mantiene un buen nivel de ingreso, se observa una merma general en la cantidad de estudiantes, vinculada a la situación económica de las familias y a la dificultad de sostener estudios universitarios.
Críticas al modelo económico y productivo
Durante la entrevista, Andrau fue especialmente crítico con el gobierno nacional encabezado por Javier Milei, al que cuestionó por su mirada sobre la producción y el desarrollo.
“Es un gobierno con una lógica colonialista, en contra de cualquier cosa que sea desarrollo y producción nacional. Eso es inviable”, sostuvo.
El decano puso como ejemplo la importación de alimentos que el país puede producir:
“Si cerramos facultades, si importamos tomates teniendo todas las condiciones para producirlos acá, hay algo que no funciona. En algún momento esto va a explotar, lamentablemente”.
También remarcó que, mientras el mundo observa a la Argentina por la calidad de sus alimentos y su mano de obra, las políticas concretas no acompañan al sector productivo.
Formación, deserción y el rol del ingeniero agrónomo
Consultado sobre la paradoja entre la falta de profesionales en el sector y la caída de estudiantes, Andrau explicó que la creación de nuevas facultades de agronomía en todo el país modificó el perfil de ingreso histórico de la UNLP.
“Nuestra facultad fue la primera de agronomía del país y recibía estudiantes de todo el territorio. Hoy nuestros alumnos son mayormente del conurbano y algunos del interior, que siguen viniendo por la historia, la trayectoria y la infraestructura que tenemos”.
Pese a las dificultades, subrayó que se trata de una carrera con enorme futuro y, a la vez, con poco reconocimiento social.
“Uno va al médico y se atiende con un médico. En el campo no pasa eso: mete mano cualquiera. Así como está reglamentado que haya un veterinario, debería estar reglamentado que el trabajo lo haga un ingeniero agrónomo”, afirmó.
Finalmente, Andrau reafirmó el compromiso de la Facultad con la formación de profesionales especializados y con el acompañamiento a la producción, en un contexto que —según advirtió— exige más conocimiento, más ciencia y más Estado presente.

