En el marco de una nueva edición de la Exposición Angus de Primavera, Patricia Iglesias, coordinadora de la Asociación Argentina de Angus y productora ganadera de profunda raíz, dialogó en exclusiva con Frecuencia Agropecuaria.

En una charla donde se entrelazaron la técnica, la resiliencia y el valor intrínseco de la tradición familiar, Iglesias repasó los desafíos presentes y futuros de la actividad, haciendo hincapié en la necesidad de comunicar mejor el trabajo diario del campo y destacando la pasión inconmovible de quienes dedican su vida a la crianza de ganado..

La historia de Patricia es la de muchas familias rurales argentinas que han atravesado décadas de trasformaciones, crisis y apuestas constantes al desarrollo productivo.. Con un legado que comenzó con sus abuelos y continuó a través de su padre y su marido, mantiene viva una vocación que se opone a las lecturas puramente cortoplacistas o cuantitativas..

«Yo nací entre las vacas. Para mí la ganadería es pasión. Me acuerdo cuando el kilo de vaca no valía nada, a 25 centavos, y nos pagaban el ternero a dos pesos con ochenta y cinco. Aún así seguimos. En una época me querían hacer vender todo el rodeo para sembrar el campo de soja, que en ese momento valía 600 dólares. Y yo dije que no. A mí me gusta sentarme y verlas pasar.

No te puedo explicar la pasión. Te puedo Pon el ejemplo de un vestido de gala de Bogani o de quien sea: yo prefiero la vaca. Me da ese paisaje a los ojos de ver un rodeo todo negro o colorado. Es preferible la bota de goma y el cartoncito en el pecho para el invierno para salir a mirar los animales antes que cualquier vestido..

Esa misma resiliencia es la que define la dinámica propia de la producción ganadera, cuyos tiempos biológicos no responden a la inmediata de otros sectores ni a los vaivenes políticos o climáticos.. En ese sentido, Iglesias enfatizó la necesidad pedagógica de explicar hacia afuera el esfuerzo temporal y económico que supone poner carne de calidad en la mesa o en los mercados internacionales..

«El ganadero y el agropecuario siempre somos muy resilientes, porque hemos pasado de todo: inundaciones, sequías y políticas diferentes que sobre todo no son claras. Siempre nos han puesto el pie encima. Sin embargo, hoy es un año fantástico para darnos el gusto de decir que lo que producimos vale, a la gente le interesa y el mundo entero está buscando la carne argentina. Pero lo que tiene que entender el que no está metido en nuestro rubro es que nos lleva cuatro años.

Un cerdo o un pollo lo tenés en tres meses, una lechuga en tres o cuatro meses Nosotros tenemos que esperar cuatro años para que tengas un bife o una milanesa en la góndola: hay que esperar que la vaca tenga entre 15 y 18 meses para estar reproductivamente apta, 9 meses de preñez, otros 9 meses de destete y recién ahí va al engorde”.

Asimismo, el dirigente y productora reflexionó sobre una asignatura pendiente estructural dentro del sector: la capacidad de transmitir el valor real de su trabajo a la comunidad.. Aseguró que el campo padece un defecto de origen a la hora de comunicar, lo que genera desinformación sobre los procesos de cuidado, nutrición y compromiso ambiental que requiere la producción moderna..

«Desde las asociaciones y todos los ámbitos agropecuarios estamos tratando de comunicarlo. El campo no sabe comunicar muy bien, no sabemos comunicar bien y es un defecto que tenemos. Todos los días nos estamos aggiornando con cosas nuevas, buscando un mejor bienestar animal y tecnología a nivel de rodeos, como la caravana electrónica obligatoria a la que le sumás todo. La sanidad es fundamental y el productor responsable siempre lo sabe, sobre todo cuando hay que mandar carne afuera, a Europa oa cualquier otro país, donde el consumidor es mucho más exigente y quiere saber de dónde viene el animal, cómo estuvo alimentado y cómo fue tratado”.

Para finalizar, Patricia envió un mensaje enfático a sus pares sobre la importancia de no detener la marcha y continuar invirtiendo en la mejora continua de las majadas y rodeos, remarcando que el salto cualitativo ya no representa un privilegio exclusivo de grandes cabañas..

«El mensaje para los ganaderos es que sigan invirtiendo, que somos resilientes y vamos a seguir siéndolo siempre, y que inviertan mucho en genética. La genética es lo que después nos va a dar el retorno de la inversión y hoy está al alcance de todo el mundo. Antes había que comprar el toro Gran Campeón de Palermo; hoy cualquiera puede invertir en genética y darse cuenta de que ese ternero va a evolucionar mucho más rápido, va a nacer con más kilos y el engorde va a ser superior. Hoy por hoy no es una inversión imposible”.