Un relevamiento satelital presentado en la ciudad de Córdoba mostró una recuperación del área destinada a papa durante la campaña 2026. Traslasierra concentró 9.533 hectáreas, mientras que la zona relevada como Córdoba Capital totalizó otras 5.910 hectáreas.

La producción de papa en Córdoba y San Luis volvió a ganar superficie durante la campaña 2026. De acuerdo con un relevamiento realizado por la Federación Nacional de Productores de Papa (FENAPP) mediante imágenes satelitales, ambas provincias alcanzaron una superficie estimada de 15.443 hectáreas, cerca de 1.950 hectáreas más que durante el ciclo anterior y un crecimiento interanual aproximado del 14,4%.
Los resultados fueron presentados durante una reunión de productores realizada el 2 de julio en el Espacio San Carlos, en la ciudad de Córdoba. La actividad fue convocada por la FENAPP, la Federación Agraria Argentina filial Córdoba y el INTA CASTELAR,
Entre los presentes se encontraban Marcos Blanda, secretario de Agricultura de Córdoba; Mario Raiteri, secretario general de Coninagro y Vicepresidente de la Federación Nacional de Productores de Papa ; Agustín Pizzichini , Pte. de Federación Agraria Argentina (FAA) Regional Córdoba y Miguel Campetella ( Federación Agraria de Córdoba ) y Marcelo Espinosa, gerente de la FENAPP.
La presentación técnica estuvo a cargo del Lic Leonardo Ariel German, responsable del Area de Servicio de Laboratorio Geo Informático del Instituto de Clima y Agua del INTA Castelar, el relevamiento fue realizado también por Juan Pablo Vitale, Gonzalo Podetti y Cynthia Waldman y permitió identificar los lotes implantados, seguir su evolución y cuantificar la superficie ocupada por el cultivo.

Una radiografía satelital del cultivo
El relevamiento se apoyó en una secuencia de imágenes satelitales obtenidas entre febrero y junio, período que comprende las principales etapas del ciclo de la papa tardía: siembra y emergencia, desarrollo vegetativo, tuberización, llenado, maduración y cosecha.

Ciclo del cultivo de papa tardía entre febrero y junio: siembra, desarrollo, tuberización, maduración y cosecha.
El seguimiento temporal permitió observar los cambios producidos en cada lote y diferenciar las áreas con papa de otras actividades agrícolas. A partir de ese procesamiento se confeccionaron los mapas con la localización de los cultivos y se estimó la superficie correspondiente a cada departamento.
La metodología aporta una medición territorial que supera las estimaciones basadas únicamente en declaraciones o encuestas y permite disponer de información georreferenciada para analizar la evolución de la producción.
Traslasierra concentra más del 60% de la superficie
El área agrupada en el informe bajo la denominación Traslasierra alcanzó las 9.533 hectáreas, equivalentes a casi el 62% de toda la superficie relevada.
En 2025 esa región registraba 8.458 hectáreas, por lo que el crecimiento calculado para la nueva campaña fue de 1.075 hectáreas, equivalente a un incremento del 12,7%.
Por su parte, la zona identificada como Córdoba Capital pasó de 5.038 a 5.910 hectáreas, con una expansión de 872 hectáreas, alrededor del 17,3%. La suma de las dos grandes zonas productivas explica las 15.443 hectáreas detectadas en la campaña 2026.

San Javier y San Alberto encabezan el mapa productivo
El departamento San Javier se mantuvo como el principal territorio papero del relevamiento, con 3.985 hectáreas. En segundo lugar se ubicó San Alberto, con 3.272 hectáreas.
Más atrás aparecieron Río Primero, con 1.892 hectáreas; Ayacucho, con 1.344; Santa María, con 1.123; Colón, con 987; Junín, con 931; Totoral, con 900; Capital, con 787; y Río Segundo, con 222 hectáreas.
La distribución departamental correspondiente a 2026 quedó conformada de la siguiente manera:
Departamento Superficie 2026
San Javier 3.985 ha
San Alberto 3.272 ha
Río Primero 1.892 ha
Ayacucho 1.344 ha
Santa María 1.123 ha
Colón 987 ha
Junín 931 ha
Totoral 900 ha
Capital 787 ha
Río Segundo 222 ha
Total 15.443 ha
Ayacucho, Río Primero y Colón mostraron las mayores expansiones
El análisis interanual reveló diferencias importantes entre departamentos. Ayacucho protagonizó el mayor crecimiento relativo: pasó de 525 a 1.344 hectáreas, lo que representa una expansión del 156%.
También se destacaron Colón, que aumentó de 637 a 987 hectáreas, y Río Primero, que pasó de 1.227 a 1.892 hectáreas. En ambos casos, el incremento se ubicó alrededor del 55%.
Capital creció un 20,5%, mientras que San Alberto y San Javier avanzaron 6,8% y 5,5%, respectivamente.
En sentido contrario, Totoral redujo su superficie de 1.321 a 900 hectáreas; Junín pasó de 1.090 a 931; y Santa María descendió de 1.201 a 1.123 hectáreas. Para Río Segundo no se presentó un dato comparable de 2025.
Estos movimientos demuestran que la recuperación general no fue homogénea. Mientras algunas zonas ampliaron fuertemente el área implantada, otras registraron retrocesos que deberán ser analizados en función de la disponibilidad de agua, los costos de producción, la rotación de los lotes y las decisiones comerciales de los productores.
Tres campañas de crecimiento
La evolución histórica incluida en el informe muestra que la superficie de papa tardía atravesó fuertes oscilaciones desde 2002. El máximo de la serie se produjo cerca de 2004, cuando el área se aproximó a las 22.000 hectáreas.
Posteriormente se observaron caídas pronunciadas durante 2012, 2018 y 2023. El trabajo relaciona esos períodos con distintos eventos de La Niña: la sequía prolongada de 2010 a 2012, la sequía de 2017 y 2018 y la denominada “triple Niña”, que se extendió entre 2020 y 2023.
Luego del piso registrado en 2023, el área comenzó a recuperarse durante 2024, continuó creciendo en 2025 y volvió a expandirse en 2026. Sin embargo, pese a esa recuperación reciente, la superficie todavía permanece por debajo de los máximos históricos registrados durante las primeras décadas de la serie.
Información para anticipar decisiones
Contar con una estimación precisa de la superficie permite dimensionar con mayor anticipación el volumen potencial de producción, las necesidades de semilla, los requerimientos de riego, la demanda de insumos, la capacidad de almacenamiento y la oferta que podría llegar al mercado.
La información también resulta estratégica para evitar decisiones tomadas a ciegas. Un crecimiento del área no garantiza automáticamente una mejora en la rentabilidad: si el aumento de la producción no está acompañado por una demanda suficiente, capacidad de conservación y una comercialización ordenada, puede generar presión sobre los precios recibidos por el productor.
Por eso, el relevamiento satelital no debe leerse únicamente como una medición territorial. Es una herramienta para que productores, entidades y organismos públicos puedan anticipar escenarios y tomar decisiones con información más sólida en una actividad caracterizada por inversiones elevadas, fuerte dependencia del riego y alta exposición a las fluctuaciones del mercado.


