Un caso testigo en Balcarce explica el buen desempeño. Manejo, elección del varietal y acompañamiento técnico explican rindes que rozaron los 6.000 kg/ha.

Juan Pimental y Gonzalo Varela

La campaña de trigo ya se perfilaba como prometedora y los resultados terminaron de confirmarlo. En la estancia Santa Marta, ubicada en Balcarce y perteneciente a la Compañía de Tierras Sud Argentino —parte del Grupo Benetton—, los rindes alcanzaron hasta 5.880 kg/ha. ¿Pero qué fue lo que explicó esos resultados? Detrás de esos números y el clima favorable, las decisiones sostenidas en el tiempo dieron como resultado el segundo mejor rendimiento del que se tiene registro en esa estancia en trigo. Como la metáfora “equipo que gana no se toca”, Juan Pimentel y Gonzalo Varela, agrónomos e integrantes del equipo agrícola del establecimiento, hicieron un manejo definido por normas de la empresa, ambientación y una apuesta por “un caballito de batalla” que nunca les falla en superficies grandes: el Baguette 802 de Nidera.

El campo supera las 16.000 hectáreas, de las cuales 8.000 son destinadas a agricultura y 2.000 a pasturas y verdeos de invierno. Se trata de un ambiente serrano con una marcada heterogeneidad de suelos. “Tenemos suelos de loma con tosca superficial en los ambientes más restrictivos y otros muy profundos, de más de un metro o metro y medio, que son bien agrícolas”, detalla Varela. Incluso hay lotes en lo alto de la sierra donde directamente no se puede hacer agricultura.

La rotación es un pilar del sistema. “Hacemos rotación fina-gruesa. En fina repartimos la superficie mitad trigo y mitad cebada, unas 1.600 hectáreas de cada cultivo”, explica Pimentel. En gruesa, en cambio, la rotación se distribuye entre girasol, maíz y soja. A eso se suma una fuerte integración con la ganadería: el campo cuenta con alrededor de 5.000 vientres, ciclo completo, feedlot y pastoreo de rastrojos cuando la oferta forrajera lo requiere.

El gran esquema productivo no está exento de desafíos. A esas latitudes el riesgo de heladas es alto y la logística, en una superficie tan grande, obliga a ser muy precisos con los tiempos. Por eso trabajan con ambientes diferenciados, ajustando principalmente el manejo del nitrógeno.

De las 1.600 hectáreas sembradas de trigo esta campaña, 951 se hicieron con el Baguette 802, una variedad de ciclo largo con un excelente potencial en siembras tempranas, ideal para el sudeste bonaerense. “Arrancamos el 25 de mayo y terminamos temprano, el 10 de junio”, cuenta Varela. El manejo incluyó una base de 100 kg/ha de urea en todos los lotes y luego correcciones según ambientación, con aplicaciones líquidas de Solmix. “La ambientación en fina la usamos básicamente para nitrógeno, con asesoramiento externo especializado”, señala Pimentel.

La campaña tuvo sus dificultades. Hubo heladas, daños por granizo en algunos lotes y algunas pérdidas por encharcamiento. Aun así, el manejo y el perfil del varietal hicieron su trabajo: el rendimiento alcanzó los 5.882 kg/ha en promedio, el segundo registro más alto de los últimos diez años del establecimiento, solo superado en la campaña 21/22. El Baguette 802, por su parte, mostró su potencial con picos de hasta 7.509 kg/ha. Si bien todos los años prueban uno o dos materiales nuevos del mercado, el 802 se mantuvo como el principal por su estabilidad y rendimiento. “Sigue siendo el caballito de batalla, no hay con qué darle”, resume Pimentel.

La relación de los productores con Nidera es de larga data. “Acá se hicieron los primeros ensayos cuando se introdujeron las líneas de sangre francesa, y desde entonces seguimos trabajando juntos”, recuerda Pimentel. El acompañamiento técnico, a través del RED.IN El Clavijero, es otro factor clave. “Este año las densidades de siembra fueron recomendación directa del equipo del RED.IN, con seguimiento a campo, vuelos con dron y diálogo permanente”, explica Varela.

Mientras la genética Nidera continúa recolectando historias de rinde en todo el país, en el sur, a las experiencias exitosas con el tradicional Baguette 802 se suman las del Baguette 820, el material que vino a reemplazarlo buscando batir un nuevo récord de productividad.