Con seis proyectos en marcha y una demanda mundial creciente, la minería del cobre promete transformar la matriz productiva del país. Se proyectan inversiones por USD 20.000 millones entre 2027 y 2031, que posicionarían a la Argentina como un actor central en la transición energética global.

La Argentina está frente a una oportunidad histórica: la minería del cobre se perfila como el próximo gran motor de la economía, con proyectos que superarían en impacto a dos de los pilares actuales, el campo y Vaca Muerta.
De acuerdo con la Cámara Argentina de Empresas Mineras (CAEM), existen seis megaproyectos en carpeta que podrían atraer alrededor de USD 20.000 millones en inversiones durante los próximos años. Estas iniciativas, programadas para entrar en operación entre 2027 y 2031, tendrían capacidad para producir más de 1 millón de toneladas de cobre anuales.
El interés por el cobre no es casual: se trata de un mineral clave en la electromovilidad, la generación de energías renovables y la infraestructura eléctrica, sectores en plena expansión global. Desde el año 2000 hasta 2023, el consumo mundial de cobre refinado creció un 82%, con Asia —y especialmente China— como principal destino, al pasar de concentrar el 13% al 60% de la demanda.
En este contexto, Argentina escaló al sexto puesto mundial en exploración de cobre, detrás de potencias como Chile, Perú y Canadá.

Una industria que puede redefinir la economía
El potencial del cobre no solo radica en los volúmenes de inversión y exportación, sino en que aporta diversificación productiva:
- A diferencia del agro, no depende de factores climáticos.
- Tiene un rol estratégico en la transición energética global.
- Puede integrarse en cadenas tecnológicas de alto valor agregado.
Si las proyecciones se concretan, el cobre podría aportar divisas equivalentes o incluso superiores a las generadas hoy por Vaca Muerta o por las principales cadenas agroindustriales.
Para que este horizonte se materialice, el país necesita consolidar un marco regulatorio estable, atraer inversiones con reglas claras y garantizar infraestructura que acompañe el desarrollo de los yacimientos. El interés internacional existe: en los próximos meses se esperan anuncios de tres proyectos adicionales, que elevarían aún más el monto total previsto de inversión.
Por ultimo, el cobre se perfila como la nueva joya de la economía argentina. Con inversiones millonarias y un papel central en la agenda verde global, el país tiene la chance de sumar un tercer motor económico que complemente —y en algunos escenarios, supere— al agro y al petróleo.