En el marco de la jornada UPA organizada por la Regional Cuenca del Salado de Aapresid, el reconocido ingeniero agrónomo analizó la coyuntura del sector en diálogo con Frecuencia Agropecuaria. Advirtió sobre el peligro de tomar decisiones impulsivas y ponderó el rol clave que juega la región en la recría a pasto.

En un contexto firmado por la cautela pero también por fuertes expectativas positivas para la carne vacuna, el Ing. Agrónomo Darío Colombatto pasó por los micrófonos de Frecuencia Agropecuaria tras su disertación en la Jornada UPA (Un Productor en Acción), organizada por la regional Cuenca del Salado de Aapresid en la localidad de Chascomús. Fiel a su estilo pedagógico y sin esquivar la controversia técnica, Colombatto invitó a los productores a razonar en conjunto, alejándose de los entusiasmos apresurados y de los dogmatismos del sector.

Consultado sobre la euforia ganadera y el clima de negocios actual, el especialista remarcó la necesidad de mirar con lupa los números del negocio. “De alguna manera siempre hay una cuestión de diplomacia en esto, pero cuando digo no nos subamos al boom, lo que uno deja escrito es que el boom es de precios, no necesariamente de negocio” , advirtió. En ese sentido, explicó que hoy los eslabones de la cadena atraviesan realidades muy dispares: mientras la cría transita un momento favorable, la recría se encuentra algo más relegada y el feedlot opera al límite. Sin embargo, enfatizó que este desequilibrio no es infinito y que la invernada tenderá a reacomodarse en el tiempo.

«El boom es de precios, no necesariamente de negocio. No es que todos los eslabones de la ganadería la estén pasando bomba.»

Al referirse a la adopción de tecnologías y al manejo de los insumos en el establecimiento —como la preparación y tratamiento de los granos—, Colombatto derribó mitos y cuestionó la postura rigurosa de quienes juzgan al productor sin contemplar su contexto. “Si soy talibán del grano húmedo, del grano partido o del seco, estoy cometiendo un error, porque me olvido de que hay productores de escala chica, gente que no tiene luz en el campo, o que alquila la tierra y no tiene la infraestructura para procesar el grano como nos gustaría técnicamente a nosotros” , señaló, destacando que el productor argentino maneja un abanico complejo de variables producto de haber sorteado decenas de crisis.

Sin embargo, para el especialista el escenario estructural de la ganadería atraviesa una bisagra histórica que trasciende la coyuntura local. Colombatto sostuvo que el sector se encamina hacia un nuevo salto de paradigma impulsado por una combinación inédita de demanda global y restricción de oferta.

«Estamos en un momento inédito: hay mucha población en el mundo demandando carne vacuna y una oferta que se viene restringiendo. Estados Unidos está en el mínimo histórico de su stock, y convertir una vaquillona en un novillo demanda de 4 a 5 años. Si no aprovechamos esto, ahí sí que somos tontos en serio.»

Durante la charla, se revalorizó de manera especial a la Cuenca del Salado y su aptitud productiva. Colombatto destacó la capacidad natural de la zona para generar volumen forrajero durante el otoño y el invierno gracias a su régimen de lluvias y sus temperaturas templadas, convirtiéndola en un escenario ideal para potenciar la recría.

«Para un recreador esta zona es la panacea. Te permite incrementar la carga del campo con recría y, si el verano se pone fulero, bajás la carga largando lastre y te quedás con las vacas holgadas. Tenemos ventajas naturales enormes que a veces no valoramos porque nos parecen naturales, pero en otros países nos envidian las extensiones que tenemos.»

Hacia el final de la entrevista, el ingeniero dejó un mensaje directo a los ganaderos, instándolos a transformar la coyuntura de valores en mayor eficiencia biológica.

«Hay que confiar porque estamos en un momento de precios buenos para iniciar inversiones que se van a ver reflejadas a futuro. Pero el compromiso es nuestro: hay que ponerle pilas a producir más pasto para producir más kilos. Si antes producías 100 kilos y vas a 120 con mejor precio, tu resultado es infinitamente mayor. Si te quedás en 100 kilos porque ‘la cosa está mejor que antes’, te perdiste la mitad del viaje vos solito» , concluyó.