El plan de ajuste implementado por el Gobierno nacional durante este 2026 ha impactado de lleno en la estructura del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA) en la provincia de Corrientes. Lo que comenzó como una reestructuración administrativa se ha transformado en un escenario crítico que incluye el cierre de agencias territoriales, una ola de retiros voluntarios y un marcado rezago salarial.

La centralización de recursos, argumentada desde la administración central para reducir costos operativos, ya tuvo sus primeras consecuencias tangibles en el interior provincial. Localidades clave para la producción regional han visto desaparecer sus puntos de referencia técnica:
- Agencias afectadas: Caá Catí, Sauce y Esquina.
- Medida: Los equipos de trabajo fueron trasladados a estaciones experimentales o dependencias de mayor envergadura.
- Consecuencia inmediata: Pérdida de cercanía física con el productor y mayor dificultad para el acceso a programas de capacitación presencial.
Gabriel Escobar , secretario de la seccional Corrientes del organismo, advirtió sobre el clima de inestabilidad que atraviesan los agentes. El combo de salarios «planchados» frente a la inflación y la oferta constante de jubilaciones anticipadas y retiros voluntarios está erosionando la planta de profesionales del sistema científico-técnico.
Se estima que a nivel nacional cerca de1.000 empleadosya se acogieron al retiro voluntario, un fenómeno que en Corrientes se replica ante el temor de futuras cesantías y la pérdida del poder adquisitivo.
Para Frecuencia Agropecuaria , el punto más sensible de esta reestructuración es el debilitamiento del acompañamiento a las economías regionales. El INTA no es solo investigación; es el brazo ejecutor que asiste a millas de familias en:
- Mejora de cultivos y sanidad vegetal.
- Desarrollo de huertas familiares.
- Sostenimiento de emprendimientos agropecuarios de baja escala.
Sin la presencia territorial que brindaban las agencias ahora cerradas, los trabajadores del instituto temen que se rompa un vínculo histórico de asistencia que permitiría a los pequeños agricultores mantenerse competitivo y tecnificados.
Por último aunque oficialmente se asegura que la asistencia técnica comenzará bajo nuevos esquemas administrativos, la realidad en el campo correntino muestra una retirada del Estado que preocupa a los actores del sector. Entre el ajuste presupuestario y la reorganización de personal, el INTA Corrientes enfrenta uno de sus desafíos más complejos en décadas: mantener la excelencia técnica con una estructura cada vez más reducida.
Fuente: Información de NEA HOY


