En el marco de la Exposición Rural de Brandsen, el Dr. Andrés Soto —especialista del Instituto de Investigaciones en Reproducción Animal (INIRA) de la Facultad de Ciencias Veterinarias de la Universidad Nacional de La Plata (UNLP)— brindó una disertación enfocada en un desafío clave para el sector: cómo reducir y evitar los abortos en el ganado ovino.

La importancia sanitaria de prevenir abortos

Durante su presentación, que despertó gran interés y participación entre los asistentes, el Dr. Soto remarcó que las pérdidas reproductivas en ovinos son una temática poco tratada, pese a su enorme relevancia..

«Muchas de las enfermedades abortivas de las ovejas son también enfermedades que se transmiten al hombre. De ahí que tenga una doble importancia: no solo económica y productiva para el productor, sino también para el cuidado de la salud de una población», explicó el especialista.

Desde la Facultad, este tipo de problemáticas se aborda mediante proyectos de investigación como la búsqueda de «corderos perdidos», midiendo las pérdidas reales en los campos y volcando estos datos a través de tareas de extensión, charlas comunicacionales y cursos en distintas ferias y ámbitos académicos..

Consultado sobre el posicionamiento de la producción ovina frente a otros sectores (como el porcino, aviar o vacío), Soto reconoció que si bien se ha avanzado notablemente en la calidad de la carne, aún resta un camino importante para recorrer en volumen de producción..

  • Alto valor nutricional: Se destaca por ser una carne con gran contenido proteico y por no tener infiltración de grasa intramuscular (más allá de la grasa de cobertura o mínima infiltración), convirtiéndola en una opción muy magra y saludable..
  • El objetivo principal: Según el especialista, no se trata de competir con la producción porcina ni medirnos con otras especies, sino de recuperar el lugar histórico que tuvo el ovino en los platos de la gente..
  • Potencial de consumo: Lograr recuperar ese espacio significaría multiplicar significativamente el consumo actual (incluso apuntando a cifras de 8 a 10 veces más), basándose únicamente en revalorizar un producto de pasto, natural y de excelente calidad..

Un mensaje final para los productores.

Pronto a jubilarse tras una trayectoria dedicada a la investigación y la docencia en la UNLP, el Dr. Soto dejó un mensaje talentoso y de reconocimiento para quienes sostienen la actividad.:

«Que siguen trabajando con los ovinos. El productor ovino es un apasionado, porque la oveja da mucho más trabajo que la vaca —’te implica que te duela la cintura’, como siempre se dije—. Pero hay futuro, hay que buscar la forma de seguir adelante en pos de una mejora constante y seguir apostando a esta producción».