Un relevamiento técnico advierte sobre el crecimiento acelerado de la enfermedad en la región pampeana, impulsado por factores climáticos y fallas en la aplicación de tratamientos. Los especialistas recomiendan un enfoque integral que priorice la prevención y el trabajo en conjunto con veterinarios.
La sarna, una de las parasitosis externas más históricas y dañinas para la ganadería, volvió a ganar terreno de manera alarmante en los últimos dos o tres años.. Con una incidencia que hoy trepa a un 80% y 85% principalmente en la zona centro del país (Buenos Aires, La Pampa y franjas de Santa Fe y Entre Ríos), la problemática preocupa tanto en el segmento bovino como en el ovino..
En el marco de la última edición de la Expo de Brandsen , Frecuencia Agropecuaria dialogó con el médico veterinario Emmanuel Reynoso , integrante del equipo técnico de producción de Laboratorios König. Durante el encuentro con productores y profesionales, el especialista analizó los motivos de este retroceso estadístico y brindó herramientas para frenar el avance de una enfermedad de alto impacto económico y sanitario..
¿Por qué creció la sarna en los últimos años?
Lejos de tratarse de un problema aislado, el resurgimiento de la sarna responde a una multicausalidad donde confluyen el entorno ambiental y las malas praxis sanitarias:
- El impacto del cambio climático: Tradicionalmente asociado a los meses más fríos —con brotes que arrancan en otoño y picos en invierno—, las modificaciones en las temperaturas y la humedad ambiental alteraron la dinámica del ácaro, permitiendo que amplíe su radio de acción y permanezca activo incluso en épocas inusuales..
- Resistencia a los principios activos y mal uso terapéutico: El abuso o la incorrecta aplicación de tratamientos antiparasitarios en el pasado generaron que los ácaros desarrollaron resistencia frente a drogas de uso frecuente, como las ivermectinas..
Uno de los principales ejes que dejó la charla técnica pasa por corregir las fallas cotidianas que impiden erradicar la parasitosis de los establecimientos:
- Tratar solo a los animales con síntomas: Un error habitual es focalizar el tratamiento únicamente en aquellos bovinos o lanares que muestran lesiones visibles o rascado. Los especialistas recuerdan que el tratamiento debe aplicarse de manera completa a todo el lote., ya que muchos animales pueden actuar como portadores subclínicos silenciosos..
- Dosificación imprecisa: Es indispensable realizar un buen pesaje previo de los animales y calcular la dosis exacta apuntando siempre al peso del animal más pesado del rodeo.. Asimismo, se debe elegir siempre un producto aprobado por SENASA..
- Monitoreo y raspados de control: Para evaluar si el producto elegido hizo efecto, se aconseja realizar raspados de piel en el borde de las lesiones (zona de transición entre la piel sana y la costra). En tratamientos inyectables de corta o larga acción, los controles clínicos y los raspados suelen pausarse entre los 14 y 28 días posteriores., mientras que en los baños de inmersión o aspersión se recomienda esquematizar controles rigurosos al día 0 y al día 15.
qué observar en vacas y ovejas
La sarna genera una intensa reacción alérgica en la superficie de la piel debido a las deyecciones del parásito.. Reconocer los síntomas a tiempo evita que el cuadro evolucione hacia etapas crónicas:
- En ovinos: Los animales manifiestan un prurito (picazón) muy intenso, se muestran inquietos, patean el vellón, se sacuden la cabeza y se frotan contra postes o alambrados.. El vellón adquiere un aspecto desalineado, con mechones sueltos y zonas manchadas por el lamido.. En situaciones de estrés o manipulación avanzada de las zonas afectadas, los lanares pueden sufrir desde reflejos de rascado hasta crisis epileptiformes.
- En bovinos: Se observa baja en el consumo de alimento, inquietud general, animales que se lamen constantemente y la posterior aparición de áreas con pérdida de pelo, engrosamiento de la piel y formación de costras..
El negocio ganadero frente al espejo: la sanidad como inversión
El sector ovino y bovino transita un camino de constante profesionalización para ubicar sus carnes y subproductos con los más altos estándares de competitividad en los mercados.. En este escenario, los especialistas insisten en que la sanidad no es un gasto, sino una inversión directa en productividad..
La recomendación final para los productores es consolidar el vínculo con el servicio técnico y los veterinarios zonales, aprovechar espacios de capacitación e intercambio de experiencias, y apostar fuertemente a la bioseguridad preventiva (cuarentena estricta para hacienda que ingresa al establecimiento y correcta limpieza de instalaciones, mangas y rascaderos).. Frenar la sarna a tiempo protege el bienestar animal y cuida directamente la rentabilidad del campo


