En el marco del regreso de la Expo Origen a General Belgrano, conversamos con Alfonso Monasterio, referente de la histórica firma Monasterio Tattersall, que estuvo a cargo del remate que dio el puntapié inicial a la muestra.

Alfonso Monasterio se mostró gratamente sorprendido y contento por la imponente cantidad de gente que se acercó a presenciar el evento. “Hubo invernada para entorar muy buenas, con mucha calidad y toros; vinieron toros de cabañas importantes”, señaló al repasar el nivel de la hacienda presentada. El remate se destacó por ser ágil, dinámico y con una respuesta excelente por parte de los productores de toda la zona de Belgrano y la Cuenca del Salado.
Para la firma, que transita un año muy especial celebrando sus 75 años de trayectoria, la presencia física en las exposiciones sigue siendo fundamental. Monasterio remarcó la importancia de que la gente vuelva a participar, recorra las muestras y observe de cerca la calidad genética que caracteriza a la ganadería de la región.
Consultado sobre la evolución de la actividad ganadera y los cambios tecnológicos, Monasterio reflexionó sobre cómo se ha transformado el sector en los últimos años: desde la irrupción de internet y las herramientas digitales en las consignaciones hasta la necesidad de adaptarse a las nuevas exigencias de los mercados internacionales (como China y Brasil). Sin embargo, enfatizó que el contacto personal y el trabajo diario junto a los más de 4.500 clientes activos de la casa siguen siendo el motor principal de la empresa.
Un mensaje final para los productores
Para cerrar, Alfonso dejó un mensaje de optimismo y aliento para quienes sostienen la actividad:
“Que sigan apostando, que sigan metiéndole a la genética; creo que lo importante es que los acompañe el gobierno y que tengamos previsibilidad. Hay muchas cosas para hacer y está en nosotros no bajar los brazos”.

