En diálogo exclusivo con Frecuencia Agropecuaria durante la Expo Rural de Palermo, Iván Severini —productor apícola de San Luis al frente de la marca De Mi Terruño — compartió la historia de su producción familiar, la importancia del esfuerzo diario en el campo y el rol vital que cumplen las abejas en el ecosistema y la producción agropecuaria.
En el marco de la tradicional muestra en Palermo, el stand de la provincia de San Luis se convirtió en un punto de encuentro para destacar el trabajo artesanal y productivo del interior argentino. Allí, Iván Severini , representante de la firma De Mi Terruño , compartió las sensaciones de llevar el fruto de su trabajo a una de las vitrinas más grandes del país.
«Estamos muy contentos de estar presentes en la Rural de Palermo con nuestro producto. Hemos venido trayendo nuestra miel pura y cruda del monte nativo del Valle de Conlara, gracias al apoyo del Ministerio de Desarrollo Productivo de la provincia», destacó Severini.
Con una tradición de fraccionamiento que supera los 20 años en la región de Merlo y sus alrededores, la marca representa una tercera generación dedicada a la apicultura , una labor que combina técnica, perseverancia y un profundo respeto por la naturaleza.
Ubicados estratégicamente en el departamento Junín y Chacabuco, entre Merlo y Concarán, la producción de De Mi Terruño se caracteriza por sus mieles multiflorales de monte nativo, cosechadas sin realizar traslancia. Según las condiciones climáticas de cada temporada, la floración del algarrobo regala una primera cosecha única, dando lugar a una miel sumamente aromática y de sabor distintivo que cautiva el paladar de visitantes de todo el país.
Esta calidad artesanal refleja la potencia del sector apícola argentino a nivel global. Actualmente, la Argentina es un actor clave en el comercio internacional de miel:
- Récord de exportación: Cerca del 95% de la producción nacional se destina a mercados externos.
- Mercados exigentes: Estados Unidos lidera la demanda de mieles claras, mientras que Europa se inclina por las variedades más oscuras.
- Nuevas oportunidades: Recientemente se han abierto acuerdos de cuotas sin aranceles hacia la Unión Europea, permitiendo envíos iniciales de 7.000 toneladas con proyección de alcanzar las 44.000 toneladas para los próximos años.
La abeja y la polinización: aliadas estratégicas del campo
Más allá de la producción de miel, el trabajo apícola encierra un valor invaluable para el medio ambiente y la agricultura general. Como bien remarcó Severini, la apicultura es una disciplina en constante aprendizaje donde la abeja cumple un rol insustituible.
«La abeja, gracias a la polinización, contribuye activamente al 70% de los alimentos que llegan a nuestra mesa. Es fundamental cuidar a este insecto tan noble», enfatizó el productor.
El impacto de la polinización no solo se traduce en frutos más grandes, aromáticos y sabrosos —como manzanas, peras o duraznos—, sino que beneficia de manera directa a los cultivos extensivos e industriales:
- Aumento en rendimientos: Estudios recientes del INTA demuestran que la acción polinizadora de la abeja puede incrementar hasta en un 24% la producción en cultivos como la soja .
- Sinergia agropecuaria: Cultivos como la colsa, la carinata y ciertas variedades de girasol se encuentran en la integración entre apicultura, agricultura y ganadería una clave estratégica para mejorar el vigor de las semillas y la calidad del rinde final.
Por último, para los productores apícolas, el día a día exige dedicación constante, adaptabilidad ante el cambio climático y un compromiso firme con la sustentabilidad.
La historia de De Mi Terruño es el reflejo de cientos de familias que, con esfuerzo y convicción, trasforman la riqueza de nuestro suelo en un alimento puro y natural, consolidando a la apicultura como un pilar imprescindible para el presente y el futuro del campo argentino.


