En el marco de la Expo Magdalena, Frecuencia Agropecuaria conversó con Roberto Veloqui, un referente histórico de la ganadería, la inseminación y la genética, quien desde hace casi tres décadas trabaja incansablemente en el perfeccionamiento de rodeos. Con la emoción a flor de piel y una mirada cargada de nostalgia, dejó una reflexión sobre el esfuerzo diario, el arraigo y la importancia de transmitir el oficio a las nuevas generaciones.

Entre el barro, el esfuerzo y la vocación

Para Roberto, hablar de ganadería es hablar de una vida entera dedicada al trabajo del suelo y del animal. Más allá de las coyunturas económicas o de la tecnología aplicada al sector, dejó en claro que la verdadera fuerza motora es el sentimiento por lo que se hace:

«Le tenemos pasión. No lo hacemos por plata ni por nada, lo hacemos por pasión… Es lindo cuando le tenés pasión al trabajo, no se notan los años, no se nota nada: el día feo, la lluvia, nada.»

A lo largo de más de 28 años dedicados a la inseminación y al mejoramiento genético, remarca que la constancia y el querer superarse día a día es lo que mantiene viva la llama del trabajo rural.

Uno de los puntos más conmovedores de la charla fue la necesidad de vincular a los chicos y jóvenes con la realidad del campo. Frente al dilema de las nuevas generaciones sobre su futuro, Beloki sostiene que en la Argentina «está todo por hacerse» y que el arraigo se logra haciendo vivir la experiencia en primera persona:

  • Palpar la realidad: Invitar a los jóvenes a avergonzarse, participar de los tactos, raspajes de toros y vacunas para que descubran el entusiasmo de la labor diaria.
  • El valor de la práctica: Complementar la teoría escolar con la vivencia en el potrero junto a un familiar o un amigo.
  • Saber parte del futuro: Transmitir el orgullo y los valores que mañana los chicos llevarán adelante cuando les toque tomar la posta que dejaron sus padres y abuelos.

Orgullo por el trabajo bien hecho

Ver a jóvenes y familias acercarse a la producción rural es el mayor reconocimiento tras años de sacrificio. El compromiso de docentes, productores y referentes como Roberto Beloki demuestra que la ganadería sigue siendo un faro de futuro, impulsado por el amor a la tierra y el orgullo de la herencia familiar.