El meteorólogo Leo de Benedictis participó de una jornada ganadera en la Sociedad Rural de Vieytes, Magdalena, y analizó las tendencias climáticas y su impacto en la toma de decisiones productivas.
En el marco de una jornada realizada en la Sociedad Rural de Vieites, partido de Magdalena, centrada en “Modelos ganaderos eficientes para aprovechar los precios actuales”, el meteorólogo Leo de Benedictis brindó una disertación enfocada en las perspectivas climáticas para la campaña 2026/2027.
Ante productores de la cuenca del Salado, el especialista planteó un escenario atravesado por la variabilidad, producto de una sucesión de eventos extremos que se viene registrando en los últimos años. En diálogo con Frecuencia Agropecuaria, destacó la importancia de interpretar la información climática como una herramienta para la toma de decisiones, más que como un dato puntual.
“El pronóstico de largo plazo no debe leerse en términos de milímetros exactos, porque la lluvia es muy errática. Puede llover 50 milímetros en un campo y a pocos kilómetros no caer nada. Lo importante es la tendencia”, explicó. En ese sentido, remarcó que estas proyecciones permiten orientar la planificación productiva, especialmente en sistemas que requieren anticipación. “Sirve para saber si se espera un período más húmedo o más seco y, en base a eso, ajustar decisiones a nueve meses o un año”, señaló.
Durante su exposición, De Benedictis hizo foco en los ciclos recientes, marcados por una alternancia entre eventos de El Niño y La Niña con escasos períodos neutrales. “Venimos de años con extremos muy marcados, pasando rápidamente de una situación a otra, sin esos momentos de transición que permiten cierta estabilidad”, indicó. Según explicó, la falta de fases neutrales en los últimos 12 o 13 años contribuyó a una mayor incertidumbre, dificultando la planificación de largo plazo. “Pasamos de grandes excesos hídricos a déficits importantes, o incluso a varios años consecutivos bajo la misma condición extrema”, agregó.
El análisis también incluyó una mirada sobre la diversidad climática del país y su impacto en la producción. Argentina presenta regiones con comportamientos muy distintos, condicionadas por la influencia continental, el Atlántico o incluso sistemas que provienen desde Brasil. A eso se suma la extensión norte-sur, que genera contrastes térmicos y de humedad muy marcados, reflejándose en realidades productivas dispares: desde complicaciones en economías regionales del norte hasta sequías o excesos hídricos en la región pampeana.
En ese contexto, el meteorólogo señaló que los cambios climáticos, sumados a los avances en genética y tecnología, impulsaron una transformación en los sistemas productivos. “Hoy las producciones están más mezcladas, se han expandido las fronteras agrícolas y ganaderas, y eso exige una capacidad de adaptación mucho más rápida por parte del productor”, sostuvo. Sin embargo, advirtió que esta variabilidad introduce un desafío adicional, especialmente en actividades que requieren planificación a largo plazo.
De cara a la campaña 2026/2027, el mensaje fue claro: más que certezas, el escenario ofrece tendencias que deben ser incorporadas en la toma de decisiones. En un contexto de alta variabilidad, la planificación flexible y el uso de la información climática como herramienta estratégica aparecen como factores clave para sostener la eficiencia productiva.


