En el marco del noveno Encuentro de Criadores de Abejas Reina y la Expo Internacional realizada en General Belgrano, el médico veterinario e inspector sanitario apícola, Tomás Bragulat, analizó el presente del sector y destacó avances en profesionalización, exportación y articulación con otras actividades agropecuarias.
Durante su recorrido por distintas provincias —como Buenos Aires, Córdoba, Mendoza y Río Negro—, Bragulat viene trabajando en la inspección sanitaria de colmenas y en el acompañamiento a criadores, una tarea clave para fortalecer la actividad a nivel nacional. “Estamos inspeccionando colmenas de criadores en distintas regiones del país. Es un trabajo que permite ordenar y mejorar el sistema productivo”, explicó en diálogo con Frecuencia Agropecuaria.
En relación al evento, el especialista valoró el espacio de encuentro entre productores. “Es importante para vincularnos, intercambiar experiencias y detectar necesidades. Siempre se aprende del otro y eso mejora la actividad”, señaló, al tiempo que destacó el esfuerzo organizativo y la participación de cabañeros de distintos puntos del país.
Respecto al presente del sector, reconoció que la apicultura atraviesa un proceso de recuperación luego de años complejos. “Estamos complicados, pero venimos de momentos peores. Hoy vemos que se han estabilizado los apicultores que quedaron tras las crisis, y eso habla de un sector que se está profesionalizando”, sostuvo.
En ese sentido, remarcó que la mejora en la calidad de los productores impacta directamente en la competitividad. “Ha quedado el apicultor con vocación, que le encontró la vuelta a la actividad. Eso eleva el nivel general y nos permite ser más competitivos, tanto para producir como para defender nuestro producto”, afirmó.
Braulat también hizo hincapié en el rol estratégico de la apicultura dentro de las economías regionales. A partir de su formación académica en el área, subrayó que se trata de una actividad capaz de generar empleo en zonas donde otras producciones no son viables. “Es fundamental para los pueblos y permite desarrollar trabajo en zonas marginales, evitando la migración hacia las ciudades”, explicó.
Además, destacó que, con una adecuada escala productiva, la actividad puede ser rentable. “Con unidades de 600 o 700 colmenas, dependiendo de la zona, se puede vivir de la apicultura. Es una alternativa concreta para el desarrollo del interior”, indicó.
Uno de los conceptos más remarcados por el especialista fue la necesidad de avanzar en la formalización del sector. “Tenemos que hacer una mirada interna. Si estamos ordenados, el mercado externo lo va a entender. La informalidad impacta directamente en el precio de la miel”, advirtió.
En esa línea, consideró que la regularización de apiarios y la transparencia en la comercialización permitirían mejorar las condiciones generales de la actividad y su relación con otros sectores agropecuarios. “Formalizarse ayudaría a ordenar situaciones, incluso en la convivencia con la agricultura y la ganadería”, sostuvo.
Sobre este punto, reconoció que históricamente existieron tensiones, especialmente con el avance agrícola, pero aseguró que el escenario actual muestra mayor conciencia. “Hoy hay otra mirada. El sector agropecuario entiende mejor la importancia de la apicultura y su rol ambiental”, afirmó.
En cuanto a las oportunidades, Bragulat destacó el creciente interés internacional y el trabajo que se viene realizando en la exportación de material vivo, particularmente abejas reina. “El año pasado logramos exportar 10 mil reinas y lo novedoso es que no centralizamos la producción, sino que promovemos que cada cabañero exporte su propia genética”, explicó.
El modelo, según detalló, apunta a fortalecer a los criadores locales, facilitando los procesos de habilitación y exportación. “La idea es que las cabañas se formalicen y puedan exportar directamente desde su lugar de origen. No es un proceso engorroso y abre una gran oportunidad”, señaló.
Si bien aclaró que la rentabilidad entre el mercado interno y externo puede ser similar, destacó el valor estratégico de diversificar. “La exportación permite extender la venta en el tiempo, incluso en otoño, y eso es clave para una estrategia empresarial”, indicó.
Finalmente, Braulat remarcó que el crecimiento del sector dependerá de la organización interna y del trabajo conjunto. “Tenemos que profesionalizarnos, asociarnos y aprovechar el contexto global, donde la producción natural y el rol de la abeja están cada vez mejor valorados”, concluyó.

