Por Frecuencia Agropecuaria + IA

En el marco de la Expo Brandsen y transitando la última gran exposición del año en la emblemática Semana del Holando, Frecuencia Agropecuaria encontró con un verdadero referente indiscutido de la lechería nacional: Guillermo Miretti, al frente de la histórica Cabaña La Luisa, situada en territorio santafesino.

Hombre apasionado, de convicciones firmes y profundamente comprometidas con el sector, Guillermo viajó junto a sus ejemplares para cerrar un año intenso de muestras y juras. Con la calidez que lo caracteriza, se detuvo a conversar sobre el presente de la actividad, los desafíos climáticos, el valor incalculable del legado familiar y una mirada crítica pero constructiva hacia el futuro de la lechería argentina.

Más de cien años de amor por la vaca lechera

La presencia de La Luisa en las pistas de exposición responde a una tradición inquebrantable que atraviesa generaciones. «Nosotros vinimos porque es la última exposición del año y era la semana del Holando, así que tenemos que acompañar a todos los criadores ya todas las cabañas», expresó Guillermo con alegría, a pesar de los rigores climáticos que debieron sortear en el camino.

Lejos de achicarse ante las inclemencias del tiempo, los hombres de campo entienden de resiliencia:

«Los tamberos estamos acostumbrados a vivir con esto… San con gusto no pica, ya nosotros la vaca lechera la llevamos adentro».

Con más de un siglo de historia familiar arraigada en la producción de leche, subraya que esta labor «no se toma como un sacrificio, sino como un trabajo digno».

El secreto de esa permanencia radica en una línea de sangre y afecto que ya cumple su sexta generación. «Ya están mis hijos y mis nietos. Es un lujo; estaba mi padre, mi abuelo…Y sacar leche es lo más digno que tiene el mundo. No hay alimento que se pueda suplantar a la leche», afirmaron con orgullo.

Radiografía del sector: entre el esfuerzo cotidiano y los desvíos comerciales.

Haciendo memoria de sus 75 años de vida y de sus inicios en la actividad a los 18, Guillermo trazó un análisis profundo sobre cómo cambió la estructura de la cadena láctea a lo largo de las décadas. Recordó que históricamente los porcentajes de la renta se repartían de manera equilibrada —un tercio para la producción primaria, un tercio para la industria y un tercio para el comercio y la logística—. Sin embargo, lamenta que con el tiempo esa equidad se haya desvanecido.

«Los más hábiles para armar los numeritos nos fueron sacando ese porcentaje,y hoy no llegamos ni al 17 o 18% del mix de productos.Es una vergüenza,porque a veces se habla de falta de confort animal, pero todo eso es inversión.Si nosotros tuviéramos ese famoso 33% que teníamos cuando yo era joven…Bueno,todos gustaban de pegarle una mordidita a la producción»,reflexionó con franqueza.

En la misma línea,Recordó el rol fundamental que cumplió en su momento la cooperativa Sancor —fundada por sus antepasados— y cómo su despliegue, sumado a administraciones desacertadas y consejos que avalaron decisiones irracionales de gerentes de turno, debilitaron al productor primario. A pesar de este panorama, su mensaje es de resistencia y esperanza: «Hay que tener fe y no bajar los brazos».

El debate por el Beef on Dairy y la defensa de la genética

Uno de los puntos más álgidos de la entrevista surgió al abordar la tendencia actual de promocionar el cruzamiento de vacas lecheras con razas de carne ( Beef on Dairy ), una alternativa que busca un valor agregado comercial en los tambos. Ante esto,Guillermo fue tajante y sentenció su postura sin ambages: «No estoy de acuerdo para nada».

Para el titular de La Luisa, se trata puramente de una moda comercial que pone en riesgo el patrimonio genético construido durante décadas: «El novillito Holando es uno de los que mejor convierte en carne. No es necesario meterle color a esto que es maravilloso, y estamos perdiendo una generación de genética. Eso ya en Estados Unidos está haciendo que se queden sin vaquillonas para reponer». Con la firmeza de quien cuida el futuro de su rodeo, advirtió sobre el peligro de malvender el potencial de animales que hoy alcanzan producciones de 50 a 60 litros diarios.

La genética de La Luisa en las pistas de Brandsen

En esta oportunidad, Cabaña La Luisa desembarcó en Brandsen con un lote selecto de cinco vacas y tres terneras, destacándose por cosechar grandes campeonatos con animales criados íntegramente en el establecimiento, entre ellos ejemplares consagrados en San Francisco, Rafaela y San Vicente.

Al contemplar su legado —dos generaciones hacia atrás y dos hacia adelante trabajando codo a codo en los corrales—,Guillermo resume la fórmula del éxito con la sencillez de los grandes maestros: «Fuerza, ganas, y siempre mirar con la frente limpia. El mejor título que tienen mis nietos y mis hijos es el de buena gente. Lo otro…va y viene».

Finalmente ,dejó un mensaje motivador para todos aquellos productores que continúan apostando al sector: «Que sigan adelante, el que le gusta y tiene pasión por esto que siga…La vaca lechera siempre nos saca de la cola en inundaciones y sequías, la vaca está siempre».

Desde Frecuencia Agropecuaria celebramos la templanza, la trayectoria y la honestidad brutal de Guillermo Miretti, un baluarte indiscutido de la lechería argentina que sigue enseñando que el tambo, más que un trabajo, es una forma de vida.