Con perfiles de suelo recargados tras las lluvias recientes, desde Fertilizar Asociación Civil destacan que una adecuada fertilización balanceada permite mejorar la eficiencia en el uso del agua y reducir la brecha productiva en el país.

El maíz se consolida año tras año como uno de los pilares estratégicos de la producción agropecuaria argentina. Con una superficie sembrada que en la última campaña superó los 10 millones de hectáreas y una producción cercana a los 70 millones de toneladas, el cultivo no solo es clave para la generación de divisas por exportación, sino también para el agregado de valor en origen.. En los sistemas ganaderos y lecheros, por ejemplo, el silo de maíz representa más del 40% de la dieta animal, por lo que su calidad e impacto productivo repercuten directamente en toda la cadena agroindustrial..

Frente al inicio de una nueva campaña marcada por buenas reservas hídricas pero con un paulatino empobrecimiento nutricional de los suelos, los especialistas de FERTILIZAR Asociación Civil enfatizan la necesidad de realizar análisis de suelo y ajustar la nutrición del cultivo.

«Tenemos agua disponible y genética con un enorme potencial. El desafío es que la nutrición no se transforma en el factor que limita ese rendimiento.»

— María Fernanda González Sanjuan, Gerente Ejecutiva de FERTILIZAR AC

En las últimas décadas, el avance en el mejoramiento genético ha incrementado los techos de corteza del maíz y su versatilidad para fechas de siembra tempranas y tardías.. Sin embargo, la nutrición no siempre acompaña este avance..

Para alcanzar un rendimiento objetivo de 120 quintales (12.000 kg/ha) , el cultivo requiere absorber aproximadamente 260 kg de Nitrógeno y 48 kg de Fósforo , entre otros nutrientes. Al no se cubren esos requerimientos, las brechas productivas se amplían: a nivel nacional, se cosecha en promedio un 30% menos de grano de maíz del que se podría obtener con un manejo nutricional adecuado.

Actualmente, la reposición de nutrientes en los sistemas agrícolas argentinos sigue por debajo de la extracción que realizan las cosechas. En la campaña pasada, se repuso menos del 40% de los principales nutrientes exportados (nitrógeno, fósforo, azufre y zinc), lo que genera equilibrios crecientemente negativos y degrada la capacidad productiva futura del suelo..

IndicadorDato actual / EstimaciónImpacto en el cultivo
Requerimiento (120 qq/ha)260 kg N / 48 kg PRequisito para alcanzar el potencial genético
Reposición de nutrientes< 40% de lo exportadoSaldos negativos en N, P, S y Zn
Brecha de rendimiento-30% frente al potencialPérdida de producción por déficit nutricional.
Eficiencia de uso del agua+22% a +44%Un maíz nutrido produce más kg de grano por mm

Más agua exige mejor nutrición

Arrancar la campaña con el perfil de suelo con buenas reservas de agua representa una gran oportunidad, pero los técnicos aclaran que disponer de agua no garantiza la disponibilidad de nutrientes..

Por el contrario, la respuesta a la fertilización se amplifica cuando el recurso hídrico acompaña. Ensayos de largo plazo de la Red de Estrategias de FERTILIZAR AC demuestran que un cultivo bien nutrido incrementa la eficiencia de uso del agua entre un 22% y un 44%. Esto equivale a pasar de menos de 12 kg de grano por milímetro de agua caída a casi 17 kg/mm ​​(lo que en un ciclo con 500 mm representa una diferencia de hasta 2.500 kg/ha de maíz ).

«Agua y nutrientes deben pensarse en forma integrada. Un cultivo bien nutrido tiene mejores herramientas para aprovechar el agua disponible. Por eso, frente a perfiles recargados, el diagnóstico cobra todavía más importancia.»

— Esteban Ciarlo, Coordinador Técnico de FERTILIZAR AC

El análisis de suelo: una inversión de alto impacto

A pesar de ser una de las prácticas de menor costo dentro de la inversión total del cultivo, el muestreo de suelo sigue teniendo un bajo nivel de adopción.:

  • 26% de la superficie agrícola se muestrea todos los años.
  • 17% lo hace con muy baja frecuencia.
  • 9% nunca ha realizado un análisis de suelo.
  • Disparidad regional: Mientras en el Sudeste y Oeste bonaerense el 44% realiza muestreos anuales, en las regiones del Norte la cifra cae al 15% , alcanzando un 26% de productores que nunca analiza sus lotes.

Para encarar la planificación nutricional de la campaña, los especialistas aconsejan medir fósforo extraíble, zinc y azufre de sulfatos en los primeros 20 cm del perfil, y evaluar la disponibilidad de nitrógeno (nitratos) hasta los 60 cm de profundidad antes de la siembra..

Asimismo, destacan la importancia de incorporar herramientas como el NAN (Nitrógeno Incubado en Anaerobiosis) para estimar el aporte por mineralización de la materia orgánica, así como el uso de sensores de vegetación, clorofilómetros e índices NDVI para monitorear el estado del cultivo en etapas avanzadas y realizar aplicaciones referenciadas de nitrógeno..

Sostenibilidad y responsabilidad productiva

Desde la entidad concluyen en que la nutrición no debe evaluarse solo bajo el prisma de la campaña en curso, sino como una estrategia de conservación del recurso suelo a largo plazo..

«Si sistemáticamente extraemos más de lo que devolvemos, estamos consumiendo parte de la fertilidad que construyó nuestro sistema productivo. Para quienes administramos recursos naturales en la producción de alimentos, fibras y energías, el manejo de las tecnologías y la preservación del ambiente productivo es una responsabilidad», finalizó González Sanjuan..

Fuente: Prensa Fertilizar AC