Una medida de la Secretaría de Agricultura y el Ministerio de Desregulación eliminó una protección sanitaria vigente desde hace más de 30 años. Productores y gobernadores advierten que el libre ingreso de fruta importada no solo amenaza a la economía regional, sino que abre la puerta al «COVID de la banana», una plaga letal capaz de arruinar las tierras por décadas.

El «plumazo» desregulador y la rebelión de las provincias
La tensión entre el Gobierno nacional y los productores bananeros del Noroeste Argentino (NOA) escaló hasta convertirse en un conflicto institucional directo. A través de la Resolución 114/2026 , la Secretaría de Agricultura de la Nación —en el marco del plan de desregulación promovido por el ministro Federico Sturzenegger— derogó la norma histórica que regulaba y restringía el paso de bananos importados a las zonas productoras del norte.
Durante tres décadas, esta restricción sanitaria impidió que la fruta proveniente de países como Bolivia, Ecuador o Brasil ingresara directamente al territorio de Salta y Jujuy para resguardar las plantaciones locales. La respuesta provincial fue inmediata: los gobernadores Gustavo Sáenz (Salta) y Carlos Sadir (Jujuy) ratificaron que mantendrán los controles sanitarios provinciales e impulsaron normativas locales para interceptar y decomisar fruta importada que incumpla los requisitos sanitarios.
La amenaza invisible: el «COVID de la banana»
El mayor temor del sector no es solo el impacto comercial por la llegada de fruta más barata, sino el impacto biológico. La producción de banano en Argentina se concentra casi en su totalidad en el NOA, una zona históricamente preservada como «territorio sano» de plagas exóticas.
Los especialistas e ingenieros agrónomos advierten sobre dos amenazas principales:
- Fusarium Raza 4 Tropical (R4T):Denominado por los productores como el «COVID de la banana» , es un hongo devastador que ataca el sistema vascular de las plantas. Una vez introducido en el suelo, interrumpe el cultivo y vuelve la tierra improductiva durante más de 30 años.
- Sigatoka Negra:Una enfermedad fúngica foliática de altísima velocidad de propagación. Su presencia obligaría a los productores a pasar de 4 o 5 aplicaciones de químicos anuales a más de 50 fumigaciones por año para mantener la planta con vida, lo que dispararía los costos de producción y tornaría inviable la actividad.
Competencia desleal y el fantasma del contrabando
Argentina consume en promedio 12 kilos de plátano por habitante al año , siendo una de las frutas más populares de la canasta familiar.Aunque la producción nacional abarca una parte del consumo interno, las economías regionales sustentan millas de familias y empleos directos en localidades como Orán, Tartagal y el ramal jujeño.
Desde las cámaras frutihortícolas señalan que la eliminación de las barreras no solo exponen a la región al ingreso de plagas de países donde estas enfermedades ya son endémicas, sino que fomenta el contrabando y la especulación comercial. Mientras Nación argumenta que las auditorías sanitarias en origen y en aduana son suficientes para amortiguar el riesgo, las provincias responden que eliminar el control de frontera local en una zona fronteriza caliente es «un suicidio productivo».
¿Hacia dónde va el conflicto?
El bloque norteño ya unificó posiciones técnicas y jurídicas. Mientras el Ministerio de Desregulación insiste en simplificar el comercio exterior para reducir precios al consumidor, Salta y Jujuy advierten que «abaratar un kilo de plátano hoy puede costar la extinción de toda la producción nacional mañana».

