En el marco de la Expo Brandsen, Juan Alberto Urtea, representante de Joma Drones Agricultura y parte del equipo de Alena Cuenca del Salado, analizó la evolución de la tecnología de aplicación aérea, la importancia de profesionalizar el trabajo y los beneficios para la región.

Volar es sencillo, pero aplicar bien requiere conocimiento.

El uso de drones agrícolas ha experimentado un crecimiento acelerado en el sector agropecuario. Sin embargo, para Juan Alberto Urtea, la clave del éxito no reside únicamente en la adquisición del equipo, sino en la correcta operación y preparación de los insumos..

«Volar un dron lo vuela cualquier persona porque es muy fácil. Aplicar bien no lo aplica cualquiera», afirmó Urtea.

En las aplicaciones agrícolas con dron se trabaja con ultrabajo volumen. Por ejemplo, en caldos de glifosato con 2,4-D, se utilizan alrededor de 3 a 4 litros de producto combinado con 3 a 4 litros de agua, logrando un volumen total de apenas 7 litros por hectárea.. Esta metodología exige extremar las precauciones en la elección de coadyuvantes, la calidad de las mezclas y el control de la deriva..

Para responder a esta exigencia técnica, desde Alena Cuenca del Salado y Joma Drones promueven instancias de formación continua.. Próximamente, los días 3 y 4 de noviembre en Chascomús , dictarán el curso oficial de DJI Academy.

En dicha capacitación no solo se abordan los contenidos teóricos del fabricante, sino que se comparte la experiencia acumulada en el terreno.:

  • Experiencia acumulada: El equipo a carga del curso suma más de 20.000 a 25.000 hectáreas aplicadas con drones.
  • Calidad de mezclas: En conjunto con la firma Alltec, se dictan módulos específicos sobre el comportamiento de coadyuvantes y la compatibilidad de caldos.

Modelos adaptados a la Cuenca del Salado y accesibilidad financiera

El mercado actual de la línea agrícola de DJI cuenta con diversas alternativas de capacidad: los modelos T25P (25 L) , T55 (50 L) , T70P (70 L) y T100.

Para la zona de la Cuenca del Salado, Urtea destaca que los equipos que mejor se posicionan son el T55 y el T70P. Su diseño resulta ideal para:

  • Potreros de difícil acceso o con poco piso.
  • Lotes de tamaño medio o grande, alcanzando rendimientos de hasta 25 hectáreas por hora.
  • Gran capacidad de respuesta tanto para la pulverización de líquidos como para la siembra o fertilización de sólidos..

A su vez, la tecnología se ha vuelto más accesible.. Actualmente, el ingreso a la gama se sitúa en torno a los USD 28.000 (para modelos como el T55 completo), respaldado por herramientas de financiación bancaria como convenios a 18 o 24 meses con tasas muy competitivas.

«Somos productores y sabemos lo que pasa»: el valor del teléfono abierto

Un aspecto fundamental que destaca Urtea en el vínculo con los clientes es la asistencia constante y la empatía técnica..

«Lo mejor que hay es tener el teléfono abierto. Somos productores y sabemos lo que le pasa al cliente. Nos han llamado un domingo porque rompieron una hélice o porque necesitaban auxilio con un grupo electrógeno en pleno trabajo, y ahí estuvimos para darles una solución», explicó.

Un mensaje para el productor: perder el miedo y dar el paso

Frente al constante avance de la agrotecnología, el representante de Joma Drones alienta a los productores a acercarse, consultar y sacarse las dudas.

La evolución de estos equipos ha permitido dar saltos de eficiencia cercanos al 70% más de capacidad de trabajo entre generaciones recientes de drones., consolidándose como una herramienta indispensable para la eficiencia productiva sustentable.