En el marco de los 70 años de Coninagro, Gustavo Heinz —presidente de la Cooperativa Agrícola de Misiones— expuso los números que desnudan la asfixia del sector yerbatero. Con precios por debajo de los costos mínimos de producción y una desregulación nacional que dejó desamparados a los pequeños colonos, la crisis amenaza con desmantelar el entramado social del interior del país.
Por Pablo Molina + IA
Mientras las cúpulas dirigentes celebran aniversarios y pronunciaban discursos festivos en los 70 años de Coninagro, en las chacras de Misiones y el norte de Corrientes el clima es de resignación y angustia.. La yerba mate, motor histórico de la economía regional y símbolo de la identidad nacional, atraviesa uno de sus momentos más oscuros.. Y no por falta de trabajo, sino por la imperiosa contradicción de trabajar para perder dinero..
En diálogo con Frecuencia Agropecuaria , Gustavo Heinz, titular de la Cooperativa Agrícola de Misiones y productor del sector, no dudó en poner el dedo en la llaga al analizar el semáforo productivo de la entidad: la yerba mate y la actividad forestal están pintadas de un rojo punzante y alarmante.
La matemática del quebranto: $473 de costo vs. $300 en mano
Las cifras que entregó Heinz son tan contundentes como demoledoras. Según la propia parrilla de costos del Instituto Nacional de la Yerba Mate (INYM), el costo «puro» para producir un kilo de hoja verde —sin considerar un solo peso de ganancia o rentabilidad para el colono— asciende a $473. Sin embargo, en la realidad del campo, el productor está cobrando menos de $300 por kilo..
«Hay una rentabilidad directamente negativa. Producimos una pérdida, y para colmo nos pagan a plazos eternos que rompen por completa la cadena de pagos», advirtió Heinz.
Esta ecuación destructiva no es producto del azar. El dirigente cooperativo señaló directamente el punto de quietud: las decisiones del Gobierno Nacional adoptadas a partir del año 2024, que desregularon la actividad y cercenaron las facultades regulatorias y de fijación de precios que ejercía el INYM.. Desde entonces, la actividad entró en una pendiente libre.
Un mercado «oligopsónico» que no perdona al pequeño colono
Frente al libre juego de la oferta y la demanda propiciada desde la administración central, Heinz contrapuso una realidad técnica e ineludible: la yerba mate no es una materia prima cualquiera..
«Se trata de un mercado oligopsónico o de competencia imperfecta. La oferta y la demanda no pueden jugar libremente porque hay condicionantes estructurales: la yerba es una planta perenne, no se puede cambiar de cultivo de un año a otro; y la demanda es inelástica», explicó el dirigente.
El impacto de este desequilibrio no golpea a grandes latifundios impersonales. En Misiones, la estructura de la tierra se caracteriza por pequeñas unidades productivas de 25 a 30 hectáreas, históricamente trabajadas por familias de colonos e inmigrantes que asentaron su vida en el lugar.. Hoy, esa estructura social se resquebraja: al no poder sostener los costos, muchas chacras comienzan a ser abandonadas.
¿De quién es la responsabilidad y dónde está la salida?
Para la conducción cooperativa, la solución no radica en parches ni en discursos de circunstancia, sino en la restitución inmediata de las facultades del INYM.. Al ser una producción interjurisdiccional entre Misiones y Corrientes, se requiere de un marco regulatorio nacional que restablezca el equilibrio, asegure un precio justo para el productor y evite abusos en la cadena comercial..
No obstante, las provincias tampoco quedan exentas de responsabilidad.. Si bien el eje tarifario y regulatorio depende de la Nación, Heinz recordó que el «costo argentino» —compuesto por una pesada carga impositiva provincial, el valor de las tarifas de servicios y los elevados costos logísticos— sigue asfixiando la competitividad de las cooperativas, que son las verdaderas generadoras de empleo registradas y arraigo en los pueblos del interior..
A pesar del panorama desolador, la resiliencia del colono se mantiene como el último bastión de resistencia.. «Como productores siempre somos optimistas, si no, no estaríamos en esto. Vamos a seguir luchando para torcer esta realidad» , concluyó Heinz..
La pregunta que queda flotando en el aire es cuánto más podrá resistir el eslabón más débil de la cadena antes de que la infusión nacional por excelencia se quede sin productores que la cosechen..

