La producción de carne a partir de machos Holando puros y los cruces con razas carniceras se consolidan como una tercera caja de ingresos para los establecimientos lecheros. Especialistas analizan el impacto del manejo, la sanidad y la genética en esta oportunidad de negocio.
La lechería argentina atraviesa una profunda transformación en la búsqueda de eficiencias y diversificación de sus unidades de negocio.. Lo que años atrás se consideraba un subproducto de bajo valor o una carga operativa —el ternero macho lechero—, hoy se consolida como una verdadera oportunidad de valor agregado para el tambero..
En la cuenca lechera santafesina, especialistas en nutrición y genética analizaron cómo la producción de carne vacuna sobre la base del rodeo lechero aporta rentabilidad, flexibilidad y calidad tanto para el mercado interno como para la exportación..
Holando puro: Sanidad, trazabilidad y medición desde el día cero
El médico veterinario y asesor ganadero Oscar «Chochín» Ferrero remarcó el cambio de paradigma que vive el sector: «Hace 10 o 15 años a ese ternero Holando se lo descartaba. Hoy se convierte, junto con la leche y la venta de la vaca conserva, en una tercera variable económica fundamental para la empresa tambera».
Ferrero explicó que lograr un ternero o novillo lechero de alta calidad no requiere «secretos», sino un cambio riguroso en los pormenores productivos.:
- Misma prioridad sanitaria: El ternero macho debe recibir el mismo tratamiento sanitario y nutricional que la ternera de reposición. Una buena sanidad inicial impacta directamente en la baja de mortandad y en el rendimiento posterior en los corrales..
- Identificación y datos: El uso de caravana electrónica individual desde el ingreso permite seguir al animal tramo a tramo. «Pasamos de una ganadería de tenencia a una ganadería de producción. Medir sanidad, genética y eficiencia de conversión permite armar bases de datos para premiar comercialmente a quienes hacen mejores las cosas», sostuvo el especialista.
- Aceptación en el mostrador: La experiencia comercial demuestra que la carne de macho Holando puro ofrece un marmoleado y una terneza óptimas que no sufre ninguna penalización por parte del consumidor..
Carne de vacuno con leche : Vigor híbrido y flexibilidad operativa
Por su parte, el especialista Nicolás Welschen , integrante del INTA Rafaela , abordó la estrategia del Beef on Dairy (carne en rodeos lecheros), un sistema de cruzamiento terminal que consiste en cruzar vacas lecheras con semen de razas de carne (como Angus, Hereford o Wagyu).
«El tambero necesita la preñez como condición indispensable para gatillar la lactancia. Por lo tanto, el tambo es naturalmente más eficiente que un rodeo de cría convencional para generar un ternero por año”, explicó Welschen.
El especialista del INTA comentó los beneficios tácticos de esta estrategia:
- Selección precisa: Permite utilizar semen sexado lechero únicamente en el estrato superior de las mejores vacas para garantizar las vaquillonas de reposición..
- Agregar valor al excedente: El rodeo lechero restante o de menor mérito se insemina con genética de carne, obteniendo terneros mestizos con mayor vigor híbrido, mejor conformación carnicera y un precio diferencial en el mercado de invernada..
- Sistema elástico: «Es una herramienta de enorme flexibilidad. Si el precio de la vaquillona es alto, se produce reposición; si el mercado premia la invernada, se cambia la pajuela y se pasa a carne, sin modificar la infraestructura ni el sistema productivo del tambo», puntualizó.
Vamos hacia la eficiencia y la calidad
Ambos expertos coincidieron en que el escenario internacional y nacional exige trabajar fuerte sobre la eficiencia de conversión de alimento a carne, pero teniendo siempre como norte la calidad final del producto..
Integrar la ganadería de carne al circuito lechero no solo optimiza los recursos de la empresa agropecuaria, sino que abre una vía concreta de ingresos complementarios en un mercado cada vez más exigente.

