En el marco de la Expo Chascomús, el Ing. Agr. Mariano Cicchino, referente de la Estación Experimental Agropecuaria del INTA Cuenca del Salado, analizó los desafíos agronómicos, las diferencias zonales y las claves de manejo para la campaña estival en curso.

Desafíos productivos y diversidad en el territorio

Durante su disertación en el ciclo de charlas organizadas por Frecuencia Agropecuaria , el ingeniero agrícola Mariano Cicchino (INTA Cuenca del Salado) centró su análisis en los aspectos técnicos que los productores deben contemplar al momento de planificar la siembra y el manejo de los cultivos de verano —como maíz, soja y sorgo— atravesados ​​por el fenómeno climático de «El Niño».

Uno de los ejes principales de la entrevista fue la marcada variabilidad espacial y temporal que caracteriza a esta campaña:

«Es muy característico de los años ‘Niño’ que, en realidad, si bien hay una probabilidad mayor, tampoco es lineal… Las últimas precipitaciones venían siendo bastante constantes desde el invierno, y ya después las últimas lluvias fueron bastante variables, con acumulados de hasta 100 milímetros en algunos lados y 10 o 15 en otros», explicó Cicchino.

Esta disparidad genera un escenario heterogéneo en los campos de la región: mientras en algunos establecimientos ya se avanza con las labores de siembra, en otras zonas los suelos todavía acusan la falta de humedad oportuna o presentan mayores complicaciones logísticas en los caminos y lotes..

Expectativa versus realidad: Ajustar el manejo lote por lote

Frente a un escenario macroclimático favorable que en los papeles plantean un gran potencial de rendimientos para los cultivos de grano (como maíz y soja), el especialista del INTA advirtió sobre la brecha que suele existir entre el potencial teórico y los logros reales en el lote..

  • Ventanas de siembra y logística: La campaña presenta establecimientos adelantados, lotes parados y demoras productores debido al estado dispar de los suelos, lo que exige una gran flexibilidad operativa.
  • Atención a la ganadería (sorgo y maíces tardíos): En los planteos ganaderos, donde predominan los sorgos y maíces de segunda, la baja en la calidad ambiental de algunos sectores —asociada a excesos hídricos, anegamientos o problemas de piso durante la cosecha— obliga a redefinir destinos. La diversificación de usos (grano, picado, pastoreo o diferido) se vuelve una herramienta táctica fundamental para amortiguar riesgos..

Po último: Minimizar riesgos con gestión y conocimiento

Lejos de una visión desalentadora, la mirada técnica apunta a potenciar la resiliencia del sector agropecuario, entendiendo que convivir con el clima adverso forma parte de la actividad a cielo abierto..

«En definitiva, sabemos que la producción agropecuaria es una explotación a cielo abierto, siempre convivimos con los riesgos; pero la idea de ver los pronósticos analizar y prácticas de manejo es justamente tratar de minimizar ese riesgo, esa variabilidad que tiene la producción», concluyó Cicchino, destacando el valor del asesoramiento técnico y la planificación estratégica en cada establecimiento.